Ruta Oeste San Nicolás de Tolentino
Desde este pueblo y antes de llegar a la Aldea de San Nicolás de Tolentino, enclavada en la desembocadura de un ancho barranco, en el centro justo de la costa Oeste, van quedando atrás las vírgenes y recónditas playas de Veneguera, el Perchel, Tasarte, Güi-Güi, y un largo etcétera de ellas, a las que se acceden abandonando la carretera general y serpenteando barrancos por pistas de tierra, a pie o, en algunos casos, sólo en barco.
El primer barranco que encontramos es el de Veneguera, que en 2003, tras los años de protesta del pueblo y de los grupos ecologistas, se consiguió que no fuera desarrollado turísticamente, y que fuera integrado dentro del parque natural del Nublo.
Los siguientes son los barrancos de Tasarte y Tasartico, y la reserva Natural Especial de Güi güi, 3.000 hectáreas de área protegida para preservar la vegetación y las rocas que la rodean.
Un poco más adelante, encontraremos la Fuente de los Azulejos, donde la oxidación ha coloreado las rocas de unas tonalidades verde azulado, lo que la convierte en un lugar fascinante de ver.
Al final llegamos a San Nicolás de Tolentino, conocido oficialmente como “La Aldea”, municipio eminentemente agrícola, con plantaciones de naranjas, papaya, plátano, mango y aguacate, siendo su principal producción el tomate, del cual, a pesar de la feroz competencia marroquí, se exporta actualmente alrededor de 100.000 kgs. anuales.
Este pueblo no tiene mucho más que ofrecer aparte de su iglesia, construida en 1972, sobre las ruinas de una capilla del s. XVIII, en donde hay algunas obras del escultor Luján Pérez.
La única atracción turística digna de mención es el Parque de Cactus llamado “Cactualdea”, con especies de cactus provenientes de multitud de países como Méjico, Madagascar, Guatemala y Bolivia, entre palmeras, dragos y aloes. También tiene una cueva Guanche y un agradable restaurante de comida típica canaria. Otro punto de interés es el anfiteatro donde se practica la lucha canaria.