Barranco de Guayadeque

El Barranco de Guayadeque destaca por ser uno de los valles más verdes e impresionantes de la isla. Cactus, pitas, amapolas, palmeras, pinos canarios y almendros, así como más de 80 especies endémicas, crecen en abundancia en sus escarpadas laderas. Las ciudades vecinas, Ingenio y Agüimes, toman el agua del cauce de este barranco.

Este valle, que en tiempos prehistóricos fue el más poblado de la isla, alberga uno de los yacimientos funerarios prehispánicos más importantes, ya que enterraban a sus muertos en cuevas inaccesibles. Los antiguos guanches, los primeros habitantes de Canarias, usaron más tarde estas cuevas para vivir, para almacenar comida y como lugar donde celebraban ritos de fertilidad. En el siglo XIX, después de que los habitantes de la zona comenzaran a saquear las tumbas y a vender la mayoría de los objetos arqueológicos al Museo Canario de Las Palmas, se designó el barranco como reserva natural, para protegerla de mayores destrozos.

Asimismo, es el hogar de una de las especies de lagarto mayores del mundo, el Lagarto Canarión. Como paraíso para senderistas aventajados, hay mucho que explorar, tanto en grupos organizados como en solitario. La carretera continúa hacia arriba, pasando el Centro de Interpretación Arqueológica, y podrá disfrutar de magníficos paisajes del valle sin mucho esfuerzo físico. Esta ruta pasa a través de dos pueblos cueva, donde se han asentado los actuales canarios, siguiendo los pasos de los guanches, y donde se encuentran unas pequeñas capillas, un bar y un restaurante. Al final del camino se encuentra el Tagoror, el famoso restaurante cueva, donde el vino local y la música folclórica le amenizarán la comida.
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