21:50:54 Lunes, 22 Abril 2019

Una hermosa aunque difícil carretera le llevará al pueblo de Artenara, que con una altitud de 1270 metros resulta ser el más alto de la isla, así como uno de los más antiguos. La estatua de un Cristo con los brazos extendidos, que nos recuerda al Redentor de Río de Janeiro, nos da la bienvenida.

Este peculiar pueblo, construido pegado a las montañas, es sin duda el más espectacular de la isla, con casas excavadas en la sólida roca a modo de cuevas que datan de épocas prehistóricas. Así todo, algunas tienen las fachadas pintadas y resultan casas normales, ya que cuentan con todas las comodidades de la vida moderna.

No debe perderse La Ermita de La Cuevita, que tiene en su interior a la Virgen de la Cuevita, cuya fiesta se celebra el 15 de agosto. Si no fuera por la campana presente a la entrada, sería muy difícil reconocer que es una iglesia. La más convencional del pueblo es la Iglesia de San Matías.

Cerca de Artenara, a unos 12 km al oeste, se encuentra un lugar que merece la pena visitar incluso con niebla: la reserva natural del Pinar de Tamadaba, el bosque de pinos más extenso de la isla. Tras visitar el Pico de Tamadaba (1444 metros), podrá disfrutar de unas vistas espectaculares de la Caldera de Tejeda, de la costa oeste y del Teide en Tenerife. Los días de niebla, el pinar cambia y se asemeja a un bosque encantado, con sus enormes peñascos yaciendo entre los árboles y el liquen colgando de las ramas como verdosos velos. Este parque natural es un paraíso para senderistas y amantes de la naturaleza.