03:02:03 Martes, 22 Octubre 2019

El volumen principal de la economía canaria está centrada en la industria turística, llegando al 80% de los ingresos brutos del archipiélago. Con uno de los climas más favorables del mundo, las Islas Canarias atraen a millones de visitantes cada año. Además, los canarios también cuentan con la industria del plátano, con otras exportaciones agrícolas y nuevas industrias del servicio relacionadas con el turismo.

En los siglos que siguieron a la conquista castellana, los principales fuertes de la economía en las islas fueron el azúcar y el vino. La producción azucarera comenzó justo después de la conquista, con caña traída de Madeira, pero se vino abajo a mitad del siglo XVI, debido a la gran competencia de Brasil y el Caribe, que podían producir el producto mucho más barato. La industria del vino, que disfrutó de su punto álgido durante el siglo XVI, también fracasó a comienzos del XVIII a causa de una plaga de langosta y de los ataques de parásitos como el añublo, que destruyeron los viñedos. Sin embargo, se pudo recuperar la producción en Gran Canaria, Lanzarote, La Palma y Tenerife con caldos cada vez más populares.

De 1830 a 1870, dado que creció la demanda de colorante alimenticio, el cultivo de la cochinilla experimentó un boom en el archipiélago, prometiendo un futuro mejor, sobre todo en la población más pobre. No obstante, el sueño no duró mucho: la creación de colorantes sintéticos tuvo un impacto devastador, causando el declive de esta industria.

La economía de las islas pudo salvarse sobre 1850 con la introducción del cultivo industrial del plátano. Este fruto fue ganando importancia poco a poco, convirtiéndose en la mayor exportación de las islas y alcanzando su punto decisivo a comienzos del siglo XX. Sin embargo, se dio de nuevo una fuerte competencia con las exportaciones extranjeras de países con similares condiciones climáticas, sobre todo de la banana latinoamericana. Sobrevivir solamente de la exportación del plátano era un suicidio y los agricultores locales se vieron obligados a diversificarse, plantando tomates, papas y otras verduras y frutas exóticas.

Hoy en día, los plátanos que se van al mercado español están protegidos por ley contra los productores extranjeros, pero su cultivo ya no aporta tantos beneficios debido a los altos costes y a la escasez de agua. Los tomates se cultivan a gran escala, sobre todo para su exportación entre noviembre y abril. Últimamente se ha desarrollado también el cultivo para exportación de flores y plantas, convirtiéndose en una industria floreciente.